Las mujeres en general dicen – él es más rápido que yo….él se duerme primero - …estas parejas no estan dialogando!!!!
La excitación femenina es más compleja que la masculina; los hombres son visuales, a las mujeres nos motiva más la piel. Es por eso que generalmente se dice que el hombre es más rapido que la mujer.
El objetivo de un encuentro sexual es que ambos participantes sientan placer y satisfacción, teniendo en cuenta esto, hay que ajustar los tiempos para que se tengan en cuenta las necesidades de los dos.
Las mujeres tenemos un rol formador, debemos iniciarlos en el mundo de nuestro placer, este mundo es un complejo universo al que solo podrán tener acceso si lo hacen con serenidad y ternura, y esto les deparará intensos placeres. Las caricias que hacen parte del preludio, del juego sexual previo al coito, son disparadores de la excitación femenina, pero el afanado e inexperto que solo atiende sus deseos y solo busca suplir sus necesidades, suele dejar de lado el juego sexual desperdiciando una parte muy importante del encuentro amoroso.
Hacer el amor no es solo tocar, penetrar y sentir orgasmo; hacer el amor es un encuentro en el que el diálogo es verbal y no verbal y por ello y por lógica se necesitan dos.
Las caricias son la mejor manera de iniciar un encuentro sexual, ya que excitan a la mujer y por ende, aumentan la excitación del hombre. El encuentro incluye el aprendizaje de la sincronización de los tiempos, resptetar el tiempo del otro y ajustarlo al propio y viceversa.
Antes que nada, debemos tener claridad de una cosa importante: EL ORGASMO NO ES UNA META QUE HAY QUE ALCANZAR LO MAS RAPIDO POSIBLE, el orgasmo es la culminación de un encuentro que tiene muchos ingredientes, más de los que nos imaginamos. La excitación previa, los juegos sexuales, la seducción, los besos y las caricias hacen que el encuentro tenga su máxima expresión en el orgasmo.
Mujer: Eres guìa de tu hombre en el camino de la pasión, enséñale que necesitas recibir y dar caricias ayudalo a descubrir tu cuerpo lentamente, permitele que te vea desnuda, relajada y completamente dispuesta a entregarte a él, invítalo a reconocer y disfrutar la diferencia entre devorar y degustar. Busca nuevas posiciones, nuevos lugares, él gozará viendote así tan segura y feliz de tenerlo como compañero.
Cuando el hombre ha llegado al orgasmo, su cuerpo se relaja notablemente. Si la relación sexual fué en la noche, es muy posible que dormir sea lo que más anhela nuestro cansado amante. No debemos tomar esto como falta de amor o interes. Es solo una reacción biológica, de la que ya hablamos en articulos anteriores.
Como mujeres, deseamos que nuestro hombre sea feliz en el sexo y en el amor, por ello debemos pensar que él será feliz en la medida en que nosotras también lo seamos, y esto en el aspecto sexual cobra gran importancia. Un hombre se siente pleno y más unido a una mujer si siente que ella disfruta del encuentro sexual, si descubre que lo que él le hace, ella lo disfruta plenamente. Aunque los hombres por su naturaleza no lo demuestran facilmente, ellos desean saber qué cosas tienen que hacer, en qué momento hacerlas y de qué modo, para que su pareja logre el orgasmo durante la relación.
Atender solo al placer de uno de los dos, en el marco de un acuerdo previo de compensaciones, puede ser una opción. Sin embargo, toda mujer debe estar atenta a su propio placer, desde el momento de las caricias hasta el coito y el orgasmo.
Tener como único objetivo que él llegue al orgasmo no conduce a nada, es una puerta abierta a la incomunicación. Cuando un hombre y una mujer forman una pareja deben tener en cuenta que la comunicación abierta y sincera será la base de la mutua confianza.
En el campo del sexo, la comunicación es fundamental, ya que todos sabemos que el hombre y la mujer tienen diferentes caracterìsticas y necesidades. Conocer a nuestro hombre en profundidad, fomentando la charla cotidiana, hará que nuestra vida sexual sea plena.
Culturalmente, la sociedad nos ha asignado distintos roles tanto a hombres como a mujeres. Las mujeres tenemos permitido manifestar libremente nuestros sentimientos, contrario a los hombres que no tienen tanta libertad para esto. Por mucho tiempo, expresar el mundo interno y dejar ver su sensibilidad y ternura fue terreno prohibido para los hombres. Por esto no es extraño que ellos digan “yo no se decir esas cosas” o ” no estoy acostumbrado a decir te quiero o te amo”, y muchas sufrimos y discutimos por que interpretamos que NO nos quieren…” si no lo dice…es por que no lo siente”. Nuevamente, somos guias, debemos ayudarlos a recuperar este derecho a la expresión, por su beneficio y el nuestro!!! (obvio).
Por eso, cuando una mujer necesite o desee entablar una charla con su pareja, relacionada con emociones, sentimientos y aspectos de su vida sexual, deberá plantear la cuestión desde el punto de vista de lo que le gustaría a ella que él hiciera ( me gustaria si con mas frecuencia me abrazas o me besas, me gustaria que me demuestres tu amor de tal o cual manera, dime que me quieres, acariciame en tal o cual lugar, etc.) indicándole de ese modo qué innovaciones son necesarias para que ambos sean felices y alcancen el placer.
Por medio de un diálogo franco puedes saber que está sintiendo él y darle a conocer tus gustos y necesidades, tanto en la cama como en la cotidianidad, pero cuida de no hablar solo de lo que te falta, pues sentirá que no ha logrado hacerte feliz en ningun aspecto, mencionale cuanto lo amas y respetas, cuanto te hace feliz en la cama, busca el momento apropiado para expresarle que necesitas o que hace falta en la relación.
Sin vergûenza, el hombre que me
agrada conoce y confieza las delicias de su sexo.
Sin vergûenza, la mujer que me agrada
conoce y confieza las delicias del suyo.
Walt Whitman (1819 – 1892)
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