Esta semana ha estado en furor el tema del aborto, que si es legal, que si no, que si los jóvenes deben conocerlo y hablar abiertamente de esto, etc.
En el Periódico EL TIEMPO de Bogota, hablan al respecto:
Lo que sucedió esta semana después de que la Corte Constitucional emitió el fallo sobre la necesidad de hacer pedagogía en los colegios sobre los derechos sexuales y reproductivos, especialmente en el caso de la interrupción del embarazo, terminó por generar un enfrentamiento moral, ético, jurídico y de competencias entre funcionarios públicos, organizaciones no gubernamentales, abogados, defensores y contradictores de la ley que permite, en tres casos, el aborto en Colombia.
En un principio, el debate se centró en el fallo de la Corte Constitucional que ordena no sólo la introducción del tema en el aula de clase, sino la reglamentación para que jueces, médicos y entidades prestadoras de salud no siguieran poniendole obstáculos, como los que había denunciado un informe de la Procuraduría en mayo del 2007, en la era de Edgardo Maya Villazón.
De inmediato se conocieron distintas reacciones a favor y en contra del fallo. “No se trata de hacerle una apología al aborto sino, por el contrario, de que los jóvenes cuenten con una pedagogía que les permita, precisamente, evitar un embarazo indeseado o tomar una decisión informada si están frente a uno de los casos que fueron despenalizados”, dijeron fuentes de la Corte Constitucional.
La Confederación de Colegios Católicos dijo que no obedecerían la norma y el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, ratificó esta posición: “Los educadores católicos no vamos a enseñar eso”, dijo. A esta posición se sumaron rabinos y líderes cristianos.
Adicionalmente, organizaciones de padres, como RedPaPaz, opinaron que la decisión de la Corte puede vulnerar el derecho de padres y madres de educar a sus propios hijos. “En vez de darles la responsabilidad a los papás, se les sigue quitando”, dijo Carolina Piñeros, secretaria ejecutiva de la organización.
Para algunos, la necesidad de llevar este tema a las aulas se centra en la alarmante cifra de embarazos en adolescentes que tiene el país. Según datos de la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia (2005), la fecundidad de las adolescentes aumentó en la década de 1986 a 1995, cuando pasó de 70 a 89 por mil; en el 2005, la tasa era de 90 por mil. Para otros, era convertir el aborto en una forma de planificación.
El tema se desvió
La marea subió al día siguiente por cuenta del pronunciamiento del procurador, Alejandro Ordónez, quien en una abierta posición encontrada con la de su antecesor, e incluso a las investigaciones que había adelantado el ente de control en años anteriores, pidió “tumbar la cátedra del aborto”.
Mónica Roa, abogada que lideró el tema de la despenalización del aborto, afirmó que “hay un claro ataque de grupos conservadores, acompañados por la Procuraduría, que están poniendo en grave riesgo los derechos a la vida, a la salud, a la dignidad y a la integridad de las mujeres colombianas”.
La polémica se calentó aún más, cuando, horas después del pronunciamiento del procurador Ordóñez, el Consejo de Estado anunció que “suspendía la aplicación del decreto reglamentario de la práctica del aborto, mientras se resolvía si debía hacerse por una ley o no”.
Hasta ese momento, el ministro de la Protección Social, Diego Palacio, había anunciado que en los últimos años ya se han realizado campañas sobre derechos sexuales y reproductivos y que, en el marco del fallo de la Corte, se diseñarían otras nuevas para promover no sólo los derechos relacionados con la interrupción voluntaria del embarazo, sino los relacionados con planificación familiar”.
Al final de la semana, como dijeron algunos juristas consultados, lo que comenzó como una respuesta de la Corte para subsanar todos los obstáculos encontrados por la Procuraduría anterior terminó por polarizar, confundir y tratar de reversar una decisión que ya había sido tomada: la de despenalizar el aborto en tres casos, exclusivamente.
A juicio del ex vicepresidente Humberto de la Calle, la polémica fue exagerada. “¿Cómo se le puede negar a la mujer que puede morir en el parto o que el feto tenga malformaciones genéticas o que haya sido violada, que al menos pueda optar por abortar sin irse a la cárcel? Lo contrario es verdaderamente inhumano. No creo que la ley divina acepte el encarcelamiento de mujeres en medio de semejante tragedia”.
La abogada Roa fue más drástica: “La responsabilidad política y jurídica de cada mujer que muera o vea su salud afectada por esta confusión será responsabilidad de la Procuraduría y del Consejo de Estado”.
Experiencia previa
Pero lo que nadie mencionó en medio de tan acaloradas discusiones es que el país ya cuenta con un Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de la Ciudadanía, un trabajo que viene realizando el Ministerio de Educación desde el 2006. Se trata de un proyecto que ha tenido el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, que realizó un diagnóstico de lo que hasta el año 2003 se venía impartiendo en los colegios en materia de derechos sexuales y reproductivos.
Se trata de un programa que, como dice su directora, María Clara Ortiz, “concibe la educación para la sexualidad como una oportunidad pedagógica que no se reduce a una cátedra o taller, sino que se desarrolla a partir de proyectos pedagógicos”. Para este trabajo, el Ministerio ha trabajado de manera coordinada con el de la Protección Social. Hasta el momento, 55 secretarías departamentales de educación, 899 planteles educativos, más de 2.000 maestros, 324 agentes educativos y cerca de 210.000 alumnos de diferentes regiones han participado en el programa.
La idea, según su directora, y la propia ministra de Educación, Cecilia María Vélez, es continuar con el programa e incorporar la reciente sentencia de la Corte Constitucional sobre la formación y promoción de derechos humanos sexuales y reproductivos, y no como una promoción de la interrupción voluntaria del embarazo.
En ese mismo sentido apuntaron las opiniones de expertos en la materia. Gina Vargas, coordinadora del Centro para Jóvenes de Profamilia, confirmó que la experiencia de esa entidad ha demostrado que los muchachos en los colegios preguntan abiertamente sobre sexualidad y específicamente sobre el tema de la interrupción del embarazo. “Sus preguntas son espontáneas, ellos no tienen tabú al respecto, la resistencia (generalmente) está en los docentes. Ellos preguntan y si no pueden encontrar una respuesta en la institución, se enteran a través de Internet”.
Por eso, Gina considera que, contrario a lo que piensan muchos opositores, “los muchachos deben informarse bien sobre el aborto, para que deje de ser una forma de planificación”.
Más allá de la obligatoriedad del tema en los colegios, del debate de si se está o no de acuerdo con la despenalización, del limbo jurídico que plantean los diferentes conceptos de las altas Cortes, lo que debe primar, a juicio de Profamilia, es la necesidad de educar sobre sexualidad.
Así lo ratificó su director científico, Juan Carlos Vargas: “Lo que se requiere es una información más amplia sobre lo que es en realidad la salud sexual y reproductiva. La interrupción del embarazo es sólo un aspecto”.
Por ahora, el fallo de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto sigue vigente.
(Escrito por :CLAUDIA CERÓN CORAL Redactora Domingo a Domingo)
Como mujer, pienso que el aborto debería ser decisión de cada una, de manera responsable y sin que se use como “método de planificación”, mas aun cuando la vida de la gestante esta en peligro o el bebe nacerá con malformaciones que afectaran su calidad de vida; creo que en este país que se hace “el de la vista gorda” con muchas otras cosas, deberíamos estar mas al pendiente de la educación de nuestros jóvenes, si el tema se enfoca bien, en los colegios todos, tanto educadores como alumnos deberían hablar abiertamente del tema, así el que sabe y conoce no comete errores.
QUE PIENSAN USTEDES?
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