Mar 11 2010
Yoga Sexual…

Recuerda que también puedes encontrar a Amor y Sexualidad en facebook
Mar 11 2010

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Mar 03 2010
Nuestra sexualidad en estos tiempos está en crisis, aunque los indicadores externos gozan de buena salud. Libros, manuales, vídeos, debates televisivos dejan la sexualidad tan al descubierto que parece pecado mantenerla en la misma intimidad en la que nació. Una vez hemos reivindicado el cuerpo como nuestro y la sexualidad una libertad inalienable del individuo, nos hemos alejado del fantasma opresor del pasado pero hemos sucumbido, complacientemente, a los estragos del mercado.Desde las consultas sexológicas a la enumeración de las patologías sexuales. Desde las encuestas picantes y simplonas a los fenómenos sociales de liberación-represión hemos ido comprobando el triste perfil de nuestra sexualidad que va como en un claroscuro de la erotización a la desgana, de la abulia a la compulsión.El mercado, ávido, ha querido llenar ese vacío y esa desorientación y ha hecho una apología del sexo. Por un lado, ha marcado, como única vía, una línea recta y ascendente, imagen prepotente del orgasmo masculino, como si fuera también la línea ascendente de beneficios de una empresa modelo o la marcha de un tren imparable. Por otro, ha quitado lastre emocional a la sexualidad volviéndola extremadamente ligera como un refresco con burbujas. La supuesta sexualidad masculina se ha trivializado o se ha plegado a la idea de rendimiento, de efectividad de la misma a la que se está acostumbrado en una sociedad industrial. Se debe ser en la cama un superhombre capaz de infligir varios orgasmos a la partenaire; como en las imágenes de las películas comerciales se ha de penetrar raudo y con la mandíbula prieta golpear la pelvis, sin parar, hasta que estalle el orgasmo femenino. Un orgasmo y una sexualidad femenina que no se ha tenido tiempo de descubrir ni menos de saborear.Detrás de esta imagen de la sexualidad del hombre que en este artículo intencionalmente mantengo estereotipada hay un vacío de ser. Una carencia en el sentir que se camufla en una pose de fuerza, conquista y falsa seguridad. Al otro lado de esta pretensión masculina aparece irremediablemente el fracaso; fracaso de no ser un superhombre, fracaso en la competencia con otros en apéndices, músculos y resultados, y la caída en picado en la precocidad o la insensibilización. También la jactancia es una forma más de escapismo.La mujer también ha entrado de lleno en el mercantilismo, bien porque ha sido una forma más de seducir al poder, bien porque es otra forma de capear las desigualdades sociales entre los sexos. Más sensible a su interioridad, ésta sufre la misma incomunicación, a veces negando en la frigidez, otras cómplice del mismo juego.La sexualidad ha perdido perspectiva paradójicamente cuando tanto y tanto se ha dicho sobre ella. Cuanta más normativa, cuantos más mauales de cómo hacer feliz en la cama a un hombre o a una mujer, más lejos de la propia sexualidad, más lejos del propio instinto espontáneo.Hay tanto miedo a no ser normal, a no dar la talla, a ser tachada de estrecha o de casquivana, a ser considerado machista o marica que nos sentimos encorsetados justo en un acto, el sexual, donde la prerrogativa es la de ser como tú eres.En estos momentos la sexualidad es una zanahoria que nos hace buscar cada vez más los estímulos más intensos, azuzados, claro está, por el vértigo del aburrimiento. Y es que buscamos la llave que hemos perdido en el lugar menos indicado pues la promesa de la sexualidad no está propiamente en el sexo y menos en las técnicas sexuales. Querer estrujar los órganos sexuales para sacarle el jugo de la felicidad haciendo todas las permutaciones posibles es avivar el sentido de la perversión pues como dice la palabra, algo perverso, es aquello que ha desviado su centro.Buscar el centro desde la sexualidad es converger, deseo y amor, instinto y fusión, necesariamente cuerpo y alma. La sexualidad está dentro de la cabeza, es impulsada como un barco por las entrañas y toma su curso en el pecho, pero nunca está en el sexo. La sexualidad es la salsa de la vida y no requiere mas normas de las que le dicta su corazón.Vivir la sexualidad es claramente tocar el núcleo de lo que uno es, y es, en las mejores condiciones, el gran trampolín donde uno salta por encima de su pequeño o gran ego y se encuentra con la inmensidad. Una inmensidad que dura unos segundos pero que simultáneamente es eterna, teñida con el rostro del amado o amada y que sobeviene de la mano del amor.Tal vez por eso en tantas tribus y en grandes tradiciones el sexo ha sido sagrado. No sólo por el aspecto reproductivo de éste, clave de la supervivencia de un grupo, sino también porque el espíritu se manifestaba mágicamente en la especie de danza imantada que suelen hacer los amantes.No olvidemos que el deseo en forma de Eros es un dios porque el ser humano siente su fuerza como algo descomunal, de otro mundo, algo que lo atraviesa y que lo enciende. En ese estado se ilumina, se comunica con lo sensible, se fusiona con el otro como jamás podría hacerlo en una conciencia ordinaria. Es como si, en esta sexualidad el individuo se reconoce dueño y se siente invencible, amoroso y a la vez lúcido. Es harto sabido que los totalitarismos y las doctrinas, los imperios y las iglesias reprimen ese sentir para convertir a un pueblo sumiso o fanático, como si cortándole a la hiedra su raíz difícilmente ésta tomará altura.La insatisfacción en la sexualidad atiende a sucedáneos, compra imágenes bellas y dulces, muestras con desfachafez lo que ya no está vivo y, sobre todo, consume. Pronto se administrará en aerosol el péptido oxytocin, o en pastillas afrodisiacos hormonales para poder sobrellevar el tedio de la vida o conjugar bien la sexualidad con el trabajo o las relaciones sociales y que no interfieran entre sí.Afortunadamente nos empezamos a dar cuenta de esta falacia, de la gran mentira del sexo. Las tradiciones pueden dar alguna luz en estos momentos si bien hay que ser extremadamente cautos y prudentes para no intercambiar un modelo por otro habiéndose olvidado una vez más de sí mismo. Pero ellas han ritualizado la sexualidad, no solo para quitarle la compulsión o la inmediatez propias sino para insertar la vivencia en un ritmo más lento, es decir, en un tiempo no lineal sino sagrado. El ritmo lento es un compás con el arco muy grande que nos permite respirar y que nos posibilita observar desde una mayor serenidad. Ahí uno es dueño de su energía y tiene la oportunidad, como se hace en el Tantra o en el Taoísmo, de rescatar algo de esa fuente inagotable e instintiva y llevarla a grados de sutilidad y de despertar de áreas dormidas.Sublimar la energía sexual o natural en energía espiritual es uno de los objetivos del místico, del iniciado. Instinto y espíritu no son tan extraños, el mismo mito de la Kundalini y las bodas divinas de Shiva y Shakti lo desvelan. Si tuviéramos ahora mismo una experiencia mística sabríamos que el orgasmo es una antesala, rompe cadenas para que el espíritu vuele. Por eso es sagrado el sexo porque sin dominar esa fuerza que anida en la base toda buenaintención santificadora es pura elucubración o mero encubrimiento.La tradición también dice que el río de la vida hay que saberlo contener. La sexualidad tiene que ser encauzada sin que te lleve la corriente. Controlar el orgasmo no es un juego de niños, mantener el cuerpo sano y fuerte requiere disciplina, no perder la concentración durante horas en el acto amoroso merece muchas horas de meditación. Pero esto son altos vuelos.En principio hay que tirar a la basura todo lo que sabíamos sobre sexo para confiar más en la propia naturaleza. Hay que hacer del cuerpo un templo que sea acogedor para el deseo. Hay que vencer la rutina y el aburrimiento para que la atención no se disipe y hay que crear las condiciones para que el amor vagabundo anide. Las técnicas son lo de menos, los rituales se crean con la imaginación y con la misma imaginación se trascienden, pero sin amor, sin amor la vida se seca y se empobrece.
Julián Peragón
Conciencia sin fronteras
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Ene 30 2010

El Amor es la auténtica esencia del hombre.
Aquello que crees que libera, en realidad esclaviza. Aquello que crees que esclaviza, en realidad librera. -dicen los tratados tántricos más importantes refiriéndose al sexo. La sexualidad mal canalizada, por represión, exceso o dispersión, esclaviza y enferma. La sexualidad bien canalizada, a través del Yoga Tántrico, libera e ilumina. En tus manos está tu futuro…
Las culturas antiguas, que no compartían la separación moderna occidental entre lo sagrado y lo profano, siempre consideraron la sexualidad como un aspecto del gran misterio de la existencia. Por ello, pueden proporcionarnos aportaciones culturales claves. La literatura hindú, escrita prácticamente en sánscrito, pero también en tamil y palí (la lengua de Buda), posee una rica tradición de tratados sobre sexualidad que fue descubierta en Occidente a partir de traducciones de los estudiosos en la lenguas Indoeuropeas. El texto más antiguo y mejor conocido es el Kama Sutra, escrito por Vatsyasana entre el siglo IV y el VI.
En Occidente tenemos una visión demasiado limitada de la humanidad y, por tanto, también tenemos una visión limitada de la sexualidad. No podemos vivir como seres eróticos sin recuperar antes su profundidad espiritual. La sexualidad nos ayuda a retomar contacto con esa profundidad; es la puerta de entrada a la dimensión espiritual. Las verdades de la tradición tántrica hindú, se remontan a lejanos periodos de la historia humana, su época dorada fue en el 7000 a.C.; en su aspecto más esencial no fue sino la mirada del hombre, maravillado frente al misterio de su existencia y asombrado frente al poder primordial de su naturaleza sexual.
El Tantra es un antiguo sistema de rituales y técnicas prácticas que emplean la capacidad creativa de la energía sexual para transportar al individuo a un estado superior de conciencia. Casi todas las tradiciones religiosas miran con desconfianza y recelo ocultos el Tantra debido a que usa la unión sexual como vehículo de iluminación cósmica. Esto le ha llevado a permanecer escondido y mantener sus técnicas en secreto durante siglos. Las mentes calenturientas de estos detractores “religiosos” han hecho más daño que la Satánica Inquisición.
Coraje y disciplina son necesarios e imprescindibles para desarrollar una perspectiva Tántrica de la sexualidad debido a las muchas fuerzas que tratan de inhibir las expresiones sexuales. La obsesiva idea occidental de suprimir el sexo crea numerosísimos problemas psicopatológicos. El AMOR es la auténtica esencia del hombre. La civilización occidental ha prohibido la expresión del AMOR al condenar la sexualidad. El AMOR es energía sexual transformada. Para conocer la verdad elemental del AMOR, primero es necesario aceptar la divinidad del sexo y aprender a darle culto a través de los sentidos. A mayor aceptación de sexo, mayor libertad frente a él. La aceptación total y la entrega a las energías naturales encamina hacia más sublimes experiencias. Éste es el mensaje del Tantra.
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Ene 16 2010

«La energía sexual no solo se le “siente” en su empleo genital, se le “encuentra” en ese cúmulo de alegrías y desalegrías que forman parte de nuestro día a día. Una vida sexual sana y equilibrada sería la unificación del Tetragrama de la Energía Sexual de una exquisita sentimentalidad, sensualidad y genitalidad (sexualidad), todo ello unido con el poderoso hilo de la sensibilidad.»
Es necesaria la sensibilidad, matizada como sensualidad, para el desarrollo de la sexualidad a través de la percepción de los sentidos que sirve para conectar con la realidad exterior, aunque ésta es interior.
El enamoramiento debe llegar a través de la admiración, no de la necesidad, pues ésta crea dependencia, ataduras. La cultura del sentimiento necesita establecer contacto con uno mismo, con un nivel alto de autoestima, de aceptación, para poder transmitirlo en el contacto con el mundo exterior.
El deseo es un fluir de energía que trastoca y arrebata nuestro estado de equilibrio. Aunque puede ser beneficioso, es peligroso por su componente irracional, pero no es amor consciente, no es Tantra. Una cosa es el control y sublimación de las emociones y otra la tensión de las mismas.
La creatividad nace de una espontánea plenitud y de un vacío. Me apoyo en lo que sé, que es lo que me permite seguir adelante para explorar nuevos caminos.
Preocuparse de “algo” es ocuparse de “algo”, no pensar en “algo” desocupándose de ese “algo”. La cultura, el conocimiento, la belleza… merecen la pena el esfuerzo, el coste, porque acaban formando parte de uno, se incorporan al ser, a nuestra personalidad, y eso nos permite ser cultos, sabios, bellos.
Pero hay que ser humildes para que la cultura, la sabiduría, la belleza no nos impidan percibir otras cosas. Humildad como una forma de inocencia, que permite la complicidad, el juego, la risa, estar relajados, y ese estado nos dona el descubrimiento, el sentimiento… La tensión genera crispación y bloquea.
hombre tiene un cuerpo físico, otro sutil, que esta formado por la circulación de la energía, y el mental. Existe otro, del que parten los demás, el esencial, que se nutre de placer, de belleza, de gozo, de disfrute, que es lo que permite que seamos felices.
El vivir crea un vacío que impulsa al placer (percepción del ser), a ser feliz. Hay que llevarlo al ser, interiorizarlo para ser. Ser Yo. So’ham (Yo soy). La muerte nos quita el ser, pero no el yo. Hay que cuidar el yo, expandirlo para sostenerlo y hacerlo crecer, sino el yo se cae. No se puede renunciar a la belleza, renunciar a la belleza es renunciar al placer, y por lo tanto a la vida. La vida es placer, belleza. Buscar la belleza que está en el contenido, no en las formas. Adaptarse a la realidad sabiendo hacer en cada momento y lugar lo que es oportuno en el tiempo y el espacio.
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Ene 08 2010

Es preferible la masturbación a una mala relación, con alguien insensible que no nos enriquece.
El contacto con la propia sexualidad, esencial para después transmitirla a la pareja y a su vez recibir el placer de la pareja sin bloqueos emocionales o ignorancias al respecto del cómo se hace el sexo, se desvela en el contacto entre nosotras mismas;para hacernos expertas en sexo y en espiritualidad, es un modo de refinar el sexo mundano elevándolo al sexo sagrado.Una mujer que es una verdadera amante hace esto a un hombre a su manera. Sabe como dar placer; sabe como orientar el criterio de su amante; sabe como intercambiar su cuerpo, su sangre, su vida, su olor, su vitalidad; sabe como masajear y aliviar las tensiones físicas y alimentar a su amante y sabe como espiritualizar a su amante y protegerle, sientiendo el hombre que su casa y su mujer le custodian como una madre proteje a su hijo. Una mujer así es UNA VERDADERA AMANTE, UNA VERDADERA MUJER.
Cuál es la gama de secretos de sexualidad que ha de explorar una mujer para otorgar poder trascendental a su amante? y en que consiste ese poder trascendental?
El secreto de las zonas del placer del cuerpo, el secreto de la sanación de los males del pensamiento del hombre, el secreto de los intercambios de las energías y los fluídos, el secreto de la relajación y la serenizacion del hombre, los secretos de encantamientos de su pareja…
Una mujer debe conocerse así misma,debe saber que los senos, la boca y el yoni son puntos de placer tanto para el hombre como para la mujer, para dar y recibir placer, luego son como los tres nadis del placer. Con la boca se transmite el aliento, que es equivalente al brahma nadi, los senos son equivalentes al ida y el yoni al pingala, los senos llevan el pensamiento y el yoni lleva el cuerpo.
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