Nov 30 2008

¿Cómo opera el Tantra?

Categorías: TantraMerlyn @ 6:00 pm

Bien, comencemos entonces a trabajar en la comprensión de cómo opera el tantra, del tipo de ejercicios que deberemos usar y como deberemos hacerlo, para poder avanzar hacia la ejercitación más avanzada.

Lo primero que necesitamos es conocernos. No olvidemos que el tantra es una filosofía basada en el sexo como punto de comunión, por lo tanto los ejercicios que deberemos realizar incluyen, lógicamente, la realización de actos sexuales, ya sea en compañía o en soledad.

OrgasmoPero decíamos que debemos conocernos y lo primero que debemos conocer es la forma en que aparece nuestro orgasmo, como es el reflejo, su forma y sus tiempos.

Para esto, deberemos experimentarlo en repetidas ocasiones, al menos unas diez, prestándole mucha atención, sin perdernos en las sensaciones que trae acomplejadas, sino manteniendo la concentración y tratando de ser capaces de hacer un análisis lo mas frío posible (por decirlo de alguna manera), de notar como son sus tiempos, cuales son las sensaciones físicas que preceden y que suceden a continuación del momento de mayor placer. Veamos como trabaja y tomemos nota (mentalmente, no es necesario poner todo por escrito) de las características propias de nuestro orgasmo.

Casi con toda seguridad notaremos que hay un momento previo al orgasmo, segundos antes de que este ocurra, en que se produce una especie de vacío, en que tomamos conciencia de que el orgasmo esta a punto de ocurrir, que es absolutamente inminente y hasta de en que momento exactamente tendrá lugar el clímax.

Y, además, notaremos que, pese a que somos concientes del orgasmo a punto de ocurrir y de que sabemos con exactitud cuanto falta, esto no quiere decir que ese orgasmo sea imposible de evitar, de que todavía puede no suceder si así lo deseamos.

Ese es el momento que estamos buscando, donde dedicaremos muchas de nuestras energías mas adelante.

MasturbacionUna aclaración: es posible que sea conveniente realizar este ejercicio en soledad, mediante la masturbación, ya que la presencia de un compañero puede volverse una distracción importante, que nos impida realmente realizar el análisis de sensaciones que estamos tratando de realizar.

Todos sabemos que durante el orgasmo se producen una serie de contracciones en los músculos de la zona genital, que son realmente muy agradables y placenteras. Pero lo que tal vez no sepamos con exactitud es cuantas contracciones se producen.

El numero habitual, que suele ser mayor en las mujeres que en los hombres, es de entre ocho y veinticinco contracciones. Pero este numero varia dependiendo de la persona y puede ser ligeramente mayor o ligeramente menor.

Lo más probable es que tengamos un numero de contracciones regularmente estables, siempre mas o menos la misma cantidad. Si nuestro numero es quince, será muy raro que lleguemos a veinticinco o a ocho; es muy posible que varíe entre trece y diecisiete, por ejemplo, pero tampoco es probable que la oscilación sea mucho mayor que eso.

Lógicamente, a lo que apuntamos hablando de estas contracciones es a que esta es otra de las variables que hay que tener en cuenta en el momento de realizar la observación y el análisis de nuestros orgasmos.

Debemos fijarnos cuantas contracciones tenemos, como varia su numero, de cuanto es la oscilación. En definitiva, debemos conocer como se producen nuestras contracciones.

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Nov 27 2008

Entrenamiento tántrico

Categorías: TantraMerlyn @ 6:00 pm

Excitacion¿Qué es lo primero que nos enseña este descubrimiento de los puntos de control sexual en el cerebro?

Bien, nos enseña algo que no esta muy presente en nuestra sociedad y que debería estarlo, por ser muy útil a la hora de mejorar nuestra sexualidad: que la excitación, la eyaculación y el orgasmo no son tres procesos indivisibles entre sí, ya que hasta tienen diferentes formas de control cada uno, totalmente independientes, mas allá de la unión que genera el llamado "interruptor principal".

Y esta es una buena noticia ya que, si no estamos forzados por la madre naturaleza y por nuestro propio cuerpo, lo cierto es que podemos aprender a separar cada uno de estos procesos y a emplearlos de una mejor manera, más efectiva, al menos.

Podremos ser capaces de experimentar tan solo una erección (función plenamente del sistema circulatorio), tan solo orgasmo (función que es controlada por el sistema neuronal) o tan solo una eyaculación (que es controlada por la parte muscular del cuerpo humano), sin sufrir la esclavitud del orden establecido. O combinarlos de forma independiente, aprendiendo a dominarlos a nuestro placer.

Es cierto que, aun por experiencia propia deberíamos saber que estas tres partes de nuestra sexualidad pueden ser separadas y no siempre actúan en conjunto, ya que todos hemos experimentado la disociación en algún momento u otro, ya sea por haber conseguido erecciones sin por eso llegar a la eyaculación o al orgasmo, por haber tenido eyaculaciones totalmente involuntarias o por sufrir un orgasmo donde el numero y la fuerza de las contracciones es anormalmente baja y por lo tanto el placer sensorial obtenido con el mismo no se encuentra, ni de cerca, en los niveles deseables.

Lo que se trata de hacer a través del tantra y de sus ejercicios es de lograr un control voluntario de estas reacciones físicas, para poder causar la que se desee sin causar las demás y pudiendo manejarlas de las formas correctas que nos permitan tener un desarrollo sexual acorde a nuestros deseos, que permita prolongar las sensaciones mucho mas allá de lo que causan las contracciones obtenidas por medios del sexo normal.

Así que, por decirlo de alguna forma, lo que vamos a hacer con el tantra es un entrenamiento. Si, exactamente eso, vamos a entrenar nuestro cuerpo en lo sexual, de la misma forma que se lo entrena para un deporte o para tocar un instrumento musical.

Vamos a enseñarle como actuar en determinadas circunstancias y vamos a aprender a tener un control voluntario sobre sus movimientos en ciertas áreas donde normalmente no tenemos control.

Llevará trabajo, porque los movimientos sobre los que vamos a entrenar no forman parte nuestra vida normal y serán, al principio al menos, totalmente anti-naturales y extraños.

Pero con práctica, entrenamiento, insistencia, paciencia y mucha perseverancia, lograremos volverlos mucho más normales, lograremos que la memoria muscular los vuelva uno con nosotros.

El control volitivo de los músculos con los que se trabaja en las practicas tántricas no es algo que hagamos en el día a día, pero podremos lograr que lo sea con mucho trabajo duro y siguiendo las instrucciones pertinentes.

Lo Espiritual

EspiritualPero, como dijimos, el tantra también reúne una importante parte de religión y espiritualidad. Sé que dijimos que no íbamos a hablar mucho del tema, y no lo haremos de la religión, pero si nos parece interesante referirnos un poco al porque de esto y a como las experiencias de espiritualidad se presentan y porque se las relaciona con estas practicas.

No estamos haciendo propaganda religiosa, sino simplemente comentando otro aspecto del tema que nos ocupa, un aspecto lo suficientemente grande como para no poder ser dejado de lado con un simple gesto de la mano.

¿Por qué la asociación con la espiritualidad? ¿De donde viene? Son preguntas interesantes que, una vez mas, se contestan a través de la anatomía.

Los puntos claves sobre los que se trabaja en el tantra son parte de la forma en que opera nuestro sistema nervioso y afectan, por lo tanto, a la forma en que percibimos a través de nuestros sentidos.

El mundo metafísico puede ser experimentado de muchas formas, y los seres humanos lo hacemos con cierta naturalidad, o sea, somos capaces de experimentarlo usando diversos métodos y no con una dificultad que raya en lo imposible.

Muchas veces, el método que se utiliza reúne dos características: una repetición constante de una frase o de un mantra y una atención dedicada exclusivamente a las fuerzas cósmicas.

Y el tantra provee de las dos cosas, con lo cual su función para entrar en contacto con lo metafísico esta asegurada y es fácilmente explicable. Es una forma muy poderosa y conveniente para llegar a conseguir la beatitud espiritual.

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Nov 26 2008

¿Por qué existe la pornografía?

Categorías: Conducta sexual, Creencias y actitudesEliet Rojas @ 9:32 pm

ls pornografia ¿Por qué existe la pornografía?

Ésta sin duda, es una pregunta auto impuesta. Pero considero resaltante, primero definir dos términos que dan apertura a ésta pregunta en el mundo de la sexualidad:

- Erografía: Es toda aquella clase de material, especialmente el gráfico, que puede causar excitación sexual. Sin embargo, deberá aclararse que el término excitación, no se emplea aquí en el estricto sentido de la excitación como parte de la respuesta sexual humana, es decir que se manifiesta en el hombre por la erección, y en la mujer por la lubricación.

- Pornografía: Consiste en material descaradamente sexual, material que sólo se refiere al asunto carnal, genital del aspecto fornicatorio, con ausencia casi total de las facetas sentimentales, afectivas o de relaciones interpersonales de la sexualidad humana. Fundamentalmente se trata entonces, de un material genitalista, mecanicista coital, aunque en algún momento pueda demostrar aspectos erográficos y en algunos momentos se pudiera calificar como informativo y aun estético.

Ahora bien, Por qué existe la pornografía? Es una pregunta que a menudo se hacen detractores o defensores, pensadores o grandes filósofos, gobernantes y políticos, hombres y mujeres, religiosos o laicos. Se podrían clasificar en cuatros grupos de razones, así:

1) Para llenar un vacío emocional.

La Pornografía atrae en especial a los hombres, aunque las mujeres tampoco escapan a la especie de embrujo de ésta tendencia que pareciera copar la curiosidad humana. ¿Quién se sustrae al influjo de ver una pareja de perros “haciendo indecencias en plena calle”?, o quien no asoma el ojo arrolladoramente curioso, para ver una pareja en plena acción y actuación sexual si ésta posibilidad subrepticia se presenta?. Y si ésto se ofrece en fotos o videos, a la postre es lo mismo. Todo ser humano tiene en su perfil alguna cantidad de vouyerismo. Aunque la rechazase, quedaría con a curiosidad de no haberlo visto. Son tendencias naturales vouyeristas que todos los seres humanos tienen. Los animales no tienen esas curiosidades.

Así pues, a ésta dosis de curiosidad se agrega el vacío emocional que muchas personas tienen, porque físicamente o como personas no son capaces de hacer pareja, de tener compañía sexual así sea de prostitutas o amantes. O porque son demasiado tímidos, feos, o están temporalmente aislados (prisión, enfermedad, reclusión, hospitalización prolongada, altamar), se interesan entonces por los videos porno, cuando tal vez en otras circunstancias no les hubiese llamado la atención.

2) Para llenar un vacío informativo.

En los tiempos de mayor restricción sexual, las gentes tienen y han tenido muy poco acceso a la realidad de conocer su cuerpo, y sus reacciones. Además, que todo lo relacionado con ciertas permisiones está aun más vedado entre más restrictivo es el tipo de educación que haya tenido la persona. En ésta forma, y en especial las mujeres, tienen muchas dudas y puntos oscuros, además de ideas erróneas, de como es su cuerpo, en especial los genitales.  Los hombres, a éste rescpeto no tienen mayores problemas puesto que sus genitales son prácticamente todos externos sobre todo los que interesa, es decir, pene y testículos. A los hombres en realidad poco les llama la atención que las próstatas o vesículas seminales no sean órganos externos. En cambio, la mujer suele tener muchas dudas y vacíos de información, pues además se les habla de los genitales como algo difícil de entender, y por lo general con nombres comparativos de símiles que no le aclaran nada. Las fotos, las estampas, los dibujos y en especial, los videos porno, llenan fácilmente éste vacío, no sólo de los propios genitales sino de los del otro sexo, además de otros datos, como los relacionados con la cópula, posibilidades en cuanto a la variedad de posiciones, posturas, tipos de relaciones, penetración, relaciones orales y anales.

3) Por sexofilia o voyerismo.

El voyerismo es estudiado en un aparte especial, pues es considerado una parafilia. Existen personas que entran en fascinación intensa cuando ven a otras personas desnudas o en un trance sexual. La mayoría de las personas sin duda disfrutan de éste espectáculo. Es lo que todo individuo lleva de voyerista en sí mismo, como ya se ha dicho. Sin embargo, existen personas que exageran ésta tendencia y caen en la reiteratividad y obsesión al respecto, es decir el verdadero voyerismo, con actitudes que se salen de lo habitual y lógico. La sexofilia es una exagerada tendencia a hablar, disfrutar, investigar, curosear y ver todo lo que se relaciona con lo sexual. Se ha dicho que la sexofilia sería una especie de adicción sexual, con algún sustrato químico tal vez o por una mayor captación o sensibilidad en los núcleos sexuales del cerebro, los cuales serían muy perceptivos a impregnarse con las hormonas sexuales u otros neurotransmisores que aun nos e conocen pero que tendrían que ver con la expresión sexual. O bien, por el tipo de educación y experiencias infantiles, éstas personas tienen una tendencia muy fuerte a polarizar sus actuaciones hacia lo sexual. Éstas personas encuentran en la pornografía una fuente de enorme placer, y el voyerismo hace parte de su expresión sexofílica.

4) Por fantasías sexuales.

Existen algunas personas que pueden desarrollar con facilidad sus propias fantasías sexuales. Tienen  una rica imaginaria, que es como si tuviesen la propiedad de cerrar los ojos y proyectar una película para observarla en todos sus detalles. Existen otras personas que son pobres en éste aspecto y no necesitan ni desean tener fantasías sexuales. Y otra más, las hay, que deseando tener fantasías no las definen claramente, les es difícil elaborarlas, concretarlas morfológicamente, tanto un paisaje como la figura de una persona. Éstas personas de pobre imaginaria pero deseosas de la fantasías sexual, acuden a la erografía o a la pornografía como un medio para llenar ese vacío informativo.

5) Por razones de diversa índole.

Sería una mezcla de alguno de los elementos de varios de los grupos anteriores. Así, tomemos el caso de una persona de pobre capacidad de imaginaria con una buena dosis de voyerismo y algún vacío emocional, podría ser un ejemplo claro de alguien que en éstas circunstancias recurre entonces a revistas o videos que le harían llenar de momento éstas deficiencias o características de la necesidad sexual, emocional o psíquica de ese instante.

Extraído de “Sexo y Eduación Sexual”. Acuña, Alonso. (2000)


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Nov 25 2008

Declaración de los Derechos Sexuales

Categorías: Conducta sexual, Creencias y actitudesMerlyn @ 1:58 pm

SaludLa sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.

La sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales. El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social.

Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:

1. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Sin embargo, esto excluye toda forma de coerción , explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.

2. El derecho a la autonomía , integridad y seguridad sexuales del cuerpo. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.

3. El derecho a la privacidad sexual. Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.

4. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.

5. El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el auto-erotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.

6. El derecho a la expresión sexual emocional. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.

7. El derecho a la libre asociación sexual. Significa la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.

8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y el espacio entre cada uno, y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.

9. El derecho a información basada en el conocimiento científico. Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.

10. El derecho a la educación sexual integral. Este es un proceso que se inicia con el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.

11. El derecho al atención de la salud sexual. La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.

LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.

Declaración del 13avo. Congreso Mundial de Sexología, 1997, Valencia, España revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China.

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Nov 23 2008

El Sexo en la Biblia

Categorías: Conducta sexual, Creencias y actitudesMerlyn @ 7:36 pm

BibliaLa Biblia sigue siendo un libro sagrado para dos religiones y mil millones de personas, lo que obliga a considerarlo como una obra excelente. Otra cosa son las interpretaciones que a lo largo de los siglos se han hecho de los episodios que relata y los preceptos que instituye. Lamentablemente, muy a menudo se ha pretendido ver en la letra un espíritu distinto del que en realidad informaba al exegeta.

Esto sucede con especial intensidad en el caso del sexo, cuya visión en el texto sagrado puede diferir de la que cada religión incluso cada grupo se empeñe en pretender. Pero los textos son muy tozudos, y dicen lo que dicen. Los intentos de torturarlos invirtiendo a veces su significado siguen siendo numerosos, y pueden ocultar el hecho fundamental: el sexo es visto, a lo largo de las páginas bíblicas, como una actividad natural en el hombre y necesaria para la felicidad tanto individual como de la especie. Lo que no quiere decir, naturalmente, que, como cualquier actividad, no esté sujeta a normas y prácticas, unas adecuadas y otras inadecuadas.

Manadmientos de la ley de DiosYa que hablamos de normas, podríamos empezar por su regulación en el Decálogo. El sexto mandamiento dice, literalmente: “No adulterarás” (Gen 20,14). No lo que a muchos nos contaban los catecismos, “no fornicarás”, ni aún menos la versión más relamida, “No cometerás actos impuros”.

¿Qué diferencia hay entre la letra y las interpretaciones? La palabra “fornicar” (tener sexo fuera del matrimonio) no es condenada fuertemente hasta san Pablo. Así, por ejemplo, “no sea que se halle algún fornicario o irreligioso como Esaú” (Heb 12,16). Pero el Antiguo Testamento, de habitual no juzga moralmente el hecho sexual en sí, considerándolo más bien como la asunción de una deuda, un “compromiso”, de modo que podemos decir que, en rigor, la Biblia no se opone a las relaciones prematrimoniales, ni siquiera a las ocasionales. En todo caso, la “deuda” afecta especialmente al varón, y su reparación puede llegar desde la restauración del honor de la mujer, el cuidado de la prole eventualmente sobrevenida y, en caso extremo, la obligación de contraer matrimonio. Para los que juzguen insólita esa obligación, recordemos que el “matrimonio por amor” es un invento bastante tardío (seguramente de la época romántica) y el matrimonio tradicional nada tenía que ver: se limitaba a ser un contrato entre hombre y mujer en orden a la asistencia mutua, cuidado de la prole, unificación de los patrimonios, entre otros.

¿Cuál es, pues, el significado último del mandamiento “No adulterarás”? Si no nos empeñamos en buscarle tres pies al gato, está muy claro: se trata de no engañar al cónyuge, de no traicionar su confianza. La práctica cristiana, llevada de su obsesión antisexo, ha reducido esta “traición” al aspecto meramente carnal. Pero está claro que la traición al cónyuge puede revestir muchas más formas.

Por lo demás, la protección a las indeseadas consecuencias de un acto sexual no regulado aparecen en todo el texto, en el que se transparenta la actitud del legislador en torno a sus aspectos más discutibles: por una parte el mantenimiento de esa fidelidad, por otra, la protección de la prole, y a través de ella, de la especie. Así, veamos alabar el sexo lícito, previniendo contra el sexo de las rameras, “No codicies su hermosura en tu corazón, ni te dejes prender en sus párpados” (Prov 6,25), y de las casadas con otro hombre, “Quien comete adulterio carece de seso; el que desea perderse a sí mismo, éste tal hace” (Prov 6,32).

Obtendremos con más claridad esa visión de la Biblia sobre el sexo comentando algunos de sus episodios más conocidos. Un análisis de los parajes sexuales de la Biblia sería eterno, y llenaría libros (ya lo ha hecho). Nos limitaremos especialmente en este artículo a algunos episodios de Génesis, que por su carácter de “epopeya” del pueblo judío nos ilustran mucho sobre sus costumbres y sistema de valores.

Primer texto que choca a nuestra mentalidad moderna: el narrado en Gen 12. Abraham va a Egipto, pues en su país hay hambruna, y dice a su mujer: “Mira, yo sé que eres mujer de hermosa figura, y sucederá que te verán los egipcios y dirán: ‘Ésa es su mujer’, y me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida. Di, pues, que eres mi hermana, a fin de que se me trate bien en gracia a ti y conserve mi vida por causa tuya” (Gen 12,11-13). Y, en efecto, llamada por el faraón, Saray convivió con él, lo que indica que debía conservar sus encantos pese a su edad, que no dice la Escritura, aunque Abraham tenía 75 años (Gen 12,4). Lo bueno del caso es que el faraón, al ser castigado por [[Yahvé]] con una serie de plagas, se entera de la situación y reprende a Abraham: “¿Por qué no me manifestaste que era tu mujer?… Tómala y vete” (Gen 12,18-19).

Algunos comentaristas añaden, a guisa de excusa, que en efecto, ambos eran hermanos, aunque sólo de padre. Este hecho sólo tiene una interpretación: el sexo no tenía mayor importancia entre los primitivos judíos, desde luego muy inferior al riesgo que podía correr Abraham, prevenido gracias a su mujer.

Otra confirmación. Es la misma Saray la que, pasado el peligro y ante su esterilidad temporal, le dice a Abraham: “Ve y acuéstate con Agar” (la asistenta), a fin de que hubiera descendencia. Y así fue (Gén 16,2). Más tarde, habiendo concebido la propia Sara, Agar fue pagada con la expulsión (Gen 21, 8-10). Su hijo Ismael es cabeza de los ismaelitas (árabes), raza desde luego menos legítima que la judía (a ojos judíos, claro). Recordemos que la Biblia incide muy a menudo en esos episodios simbólicos para elogiar o desprestigiar determinada etnia.

La Biblia nos habla también del pudor. En el conocido episodio de la desnudez accidental de Noé por haberse embriagado, el tema acaba con la maldición contra Cam (Gén 9,20-25), que se había burlado de él, en lo que hay que ver desde luego un nuevo sentimiento, el menosprecio contra los pueblos africanos (camitas).

La homosexualidad es considerada, sin paliativo de ninguna clase, “pecado nefando” en la Escritura. Sin duda Homosexualidadel episodio más conocido es el de la llegada de los ángeles enviados por Dios a Lot, el sobrino de Abraham, que vivía en Sodoma, población plagada de homosexuales (a lo que alude la palabra sodomía). En Gen 19,5 “todo el pueblo a una” llama a la casa de Lot diciéndole: “¿Dónde están los sujetos que te han llegado esta noche? Sácanoslos para que los conozcamos”, metáfora que ha quedado como símbolo del acto sexual para la posteridad. Y Lot les da una respuesta ciertamente chocante: “¡Por favor, hermanos míos, no obréis mal!; mirad, os ruego: dos hijas tengo que aún no han conocido varón; yo os las sacaré, y haced con ellas lo que mejor os parezca, con tal que a estos hombres nada les hagáis, pues por eso se han acogido a la sombra de mi techo” (Gen 19,8). Este ofrecimiento, para nosotros inconcebible, nos habla elocuentemente de la fuerza de la ley de la hospitalidad entre los antiguos: al acoger a alguien bajo su techo, uno se hacía responsable de su seguridad, y debía mantener ésta a costa de cualquier sacrificio.

Pero hay más: terminado el episodio, los ángeles reprueban la maldad de los sodomitas y advierten a Lot de la inminente destrucción sobre la ciudad, conminándole a abandonarla “sin mirar atrás” (claro símbolo de la ruptura total que hay que ejercer con la vida viciosa, aunque uno no haya participado en ella). Por el camino, la mujer de Lot sucumbe a la femenina curiosidad, y es convertida en estatua de sal (una leyenda inspirada en las “esculturas” salinas de forma caprichosa que tanto abundan en la zona). Es tan grande la catástrofe que se ha abatido sobre Sodoma y Gomorra, que las hijas de Lot, esas doncellas “que no habían conocido varón”, creyéndose solas en el mundo, se sienten compelidas a repoblarlo. Y para ello el único camino es su propio padre. Entonces, “aquella noche dieron de beber a su padre, y llegóse la mayor y se acostó con él, quien no se dio cuenta ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó” (Gen 19,33). A la noche siguiente se repite la misma operación con la hermana menor.

Ambas consiguen su objetivo: la mayor pare a Moab, y la menor a Ben-Ammí. Ambos patriarcas engendrarían dos venerables tribus, la de los moabitas y la de los ammonitas.

La moraleja del episodio, sobre el que la Biblia no realiza juicio de valor alguno, está clara: la perpetuación de la especie está por encima de cualquier otro valor, y por ello las precipitadas hermanas quedan disculpadas de su incesto. El valor supremo que justifica el sexo es la perpetuación de la especie, idea que retomaría enérgicamente la iglesia católica, que llegó a tolerarlo sólo en cuanto estuviera encaminado a este fin, considerando pecaminosas incluso las relaciones entre cónyuges incapaces de procrear.

Sigamos. Muerto Er, esposo de Tamar, por sus iniquidades, el segundo hermano, Onán, toma por esposa a la viuda. Mas según la ley judía, los hijos del nuevo matrimonio serían reputados como del primer hermano. Conque Onán, “cuando se llegaba a la mujer de su hermano, dejaba caer por tierra el semen para no proporcionar a su hermano descendencia” (Gen 38,9). Por ello fue castigado. Lo curioso es que la interpretación tradicional, aparte de condenar el coitus interruptus, condena también la masturbación, considerándola por lo visto una variante del primero… sin mujer. La interpretación está clara en ambos casos: el semen no debe ser desperdiciado.

CastidadTodavía tenemos otro episodio, esta vez encomiástico para la castidad: en Gen 39,7-12, la mujer del funcionario Putifar, a cuyo servicio se hallaba José, trata de seducirlo en vano. Despechada, le calumnia y el casto José va a parar a la cárcel, desde donde obrará otros prodigios, interpretando sueños y convirtiéndose en el antecesor de Freud.

Demos ahora un salto de unos siglos. Ya con el pueblo judío erigido en reino, refiere Samuel que el rey David vio desde a terraza del palacio real a una mujer de singular hermosura que estaba bañándose, y quedó prendado de ella. Averiguada su identidad como Betsabé, la esposa del general Urías, “David comisionó a algunos para que se la llevasen, y llegada ella donde él, yació con la misma… La mujer concibió y mandó recado a David, avisándole en estos términos: ‘Estoy encinta’” (Sam II, 11,4-5). Entonces David urde un plan tan torpe como criminal: manda que Urías sea colocado en el punto más peligroso de la acción bélica, donde efectivamente perece. David puede desposar a Betsabé. Curiosamente, el hijo adulterino de ambos será el gran Salomón.

Es notable que la Biblia no se molesta siquiera en aclarar si David recibió algún castigo por su acción, salvo, en todo caso, la que recayó sobre su familia: su hijo Amnón violó a su hermana Tamar (se trata de otra Tamar), con una débil protesta inicial de ésta: “No, hermano mío, no me deshonres, pues esto no se hace en Israel. No cometas tal iniquidad. Porque, ¿dónde llevaría yo mi deshonor? Y tú pasarías por uno de los más infames de Israel. Habla al rey, por favor, porque él no se negará a hacerme tuya” (II Sam 13,12). Nuevamente nos sorprendemos. ¿Es que el incesto no era tal si estaba permitido por el rey? La causa quizás haya que buscarla en que posiblemente el matrimonio entre hermanastros de estirpe regia era legítimo, como en Egipto.

En todo caso, por esta acción Amnón fue muerto por su hermano Absalón. Pero éste, no tan escrupuloso en otras cuestiones, acabó rebelándose contra su propio padre, quien tuvo que huir. Al final, el hijo rebelde acabó muerto, y lo último que sabemos de David es que efectivamente se arrepintió de su pecado, reprendido por el profeta Natán.

En una palabra: el episodio nos revela dos cosas: por una parte, no importa mucho el sexo ilícito con Betsabé, sino el hecho del crimen que David cometió, llevado por él (Betsabé no es culpada para nada). Y, en segundo lugar, algo que nos revela el instinto ferozmente tribal de pueblo palestino: no es castigado tanto David como su familia. En la visión del pueblo israelita, ambas cosas eran lo mismo.

Terminemos por algunas referencias insuperablemente explícitas, como son las del Cantar de los Cantares, que desconcertaron muchas veces a rabinos y padres de la Iglesia, remisos a aceptar lo que la letra decía. Veamos algunos párrafos:

“Esa tu talla semeja a una palmera, y tos senos a racimos” (Can 7,7).

“Tu ombligo es una crátera redonda, ¡nunca te falte en ella el vino mezclado!” (Can 2,2).

O esta otra, de indudable carecer simbólico-erótico: “Mi amado alargó su mano por la hendidura de la puerta, y se me conmovieron las entrañas. Me levanté a abrir a mi amado; mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra abundante sobre la manilla de la cerradura” (Can 5,4-5).

Los rabinos, desconcertados de que tales textos quedaran incluidos en el Canon bíblico, ya en el siglo II aJC opinaron que se referían en realidad al amor espiritual, y que todas sus explícitas menciones eran en realidad símbolos. Más tarde, los cristianos prefirieron ver en el texto el amor de Cristo por su Iglesia. Vano empeño: la letra salta a nuestra mirada y no es fácil, si no se está dispuesto a abandonar el propio juicio y criterio, ver en ella otra cosa de lo que dice.


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Enlace | Josep M. Albaiges

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